Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
No me importa nada mi jefe. Yo tengo mi vida, con mi amor y estamos creando un hogar poco a poco. ¿Qué me importa mi jefe? Nada, porque es feo, bajito, calvo, pálido, está casado, tiene una hija, no tiene una personalidad imponente, apenas le conozco fuera del ámbito laboral, no me gusta, no me atrae, etc, etc...
¿Por qué me habla suave, me echa broncas enriquecedoras, me trata con cariño, no me mira directamente, pero me mira sin querer, por qué me sonríe?...
Tal vez, una mañana tranquila de cualquier domingo, después de haber dormido plácidamente, te vayas despertando poquito a poco, saboreando el placer de no tener que madrugar...
Decidirás continuar en cama otro ratito, porque no tienes que afrontar ninguna obligación de forma inminente y empezarás a pensar en lo que harás cuando te levantes, en que hace un día estupendo, en que tal vez vayas a pasear a ese sitio que te encanta...
Y de repente, entre tus pensamientos positivos, se colará el duendecillo malvado que hace que desvíes tu atención hacia el "¿qué he hecho mal"?
Las ideas empiezan a mezclarse, vienen y van a épocas y momentos y autoanalizarás la trayectoria de tu vida yendo y viniendo de situaciones que te han marcado
Recordarás frases, analizarás personas, reflexionarás sobre tus fracasos sentimentales, laborales.. y te preguntarás por fin ¿qué he hecho mal?
Bueno,
no es más que capacidad de autocrítica, sin obsesiones, para aplicarlo al futuro y evitar los errores conocidos.